jueves, 19 de abril de 2012

Andergraun Comic Custom Toys.- 10


La primera vez que leí a Toni Bolinga fue en el Makoki, últimos 80, no daba crédito. No era un tebeo estadounidense, ni belga ni francés. Esa maravilla estaba dibujada en Barcelona por Nono Kadáver. Era posible. Hacer tebeos con acabados de primerísima división no era patrimonio exclusivo de los países del primer mundo.
Toni Bolinga cambió mucho en sus 22 años de vida, desde su oficio de detective a su afición por el bourbon se fueron cargando de realidad, de pus, vinacho y fluídos vaginales. Su personalidad autodestructiva estaba al mando, mientras caía, sus historietas se publicaron también en Francia y Estados Unidos. Dejó este mundo en el número 99 del TMEO. Rezo por su resurrección, que no es más compleja que la de cualquier otro muerto. Mientras espero, releo sus álbumes de El Pregonero y TMEO.

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